Instalaciones

Donde comienza el auténtico ibérico

El entorno natural y las instalaciones que dan vida a la calidad Romeral de Jabugo.

La Dehesa- El Origen

La dehesa es el alma de nuestro producto. En este entorno natural, los cerdos ibéricos campean en libertad y se alimentan de bellotas durante la montanera, aportando a cada pieza la calidad y el sabor únicos que caracterizan a Jabugo.

La fábrica- Control y selección

Nuestras instalaciones están diseñadas para garantizar un proceso riguroso y respetuoso con la tradición. Desde la recepción de las piezas hasta la selección inicial, cada etapa es supervisada por nuestro equipo para asegurar la máxima calidad.

Secaderos – Control y precisión

En Romeral de Jabugo contamos con secaderos artificiales de última generación, donde controlamos de forma precisa la temperatura y la humedad.

En primer lugar, los secaderos con temperatura y humedad controladas permiten que la sal penetre de forma gradual en las piezas. De este modo, se garantiza un secado progresivo y homogéneo, condición indispensable para obtener un producto equilibrado y fiable.

El control técnico de esta etapa permite que todas las piezas evolucionen de manera regular antes de pasar a la fase más natural del proceso: la bodega.

Bodegas Naturales – El alma del ibérico

Una vez completada la primera fase de curación, los jamones y paletas llegan a nuestras bodegas naturales, ubicadas en Jabugo y aprovechando el microclima único de la Sierra de Huelva.

Aquí, sin intervención artificial, la temperatura y humedad cambian de manera natural con las estaciones, permitiendo que cada pieza desarrolle los matices, aromas y textura que distinguen al verdadero ibérico de Jabugo.
Es en esta etapa donde el producto adquiere su carácter final, fruto del silencio, el tiempo y el entorno.